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#ÚLTIMAHORA contra el machismo literario: nosotras nos salvamos solas

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Imagen: @lolavendetta
 

La campaña para desenmascarar el machismo literario y el acoso sexual en el mundo editorial sigue adelante: estas son las últimas lecturas que recomendamos en una fecha tan señalada como el 23 de abril

Eudald Espluga

23 Abril 2018 13:14

1. La misma Emily Dickinson que el 8 de marzo se erigió como símbolo de las mujeres del sector editorial tiene ahora las manos y los brazos manchados de sangre: acaba de matar al dragón. Para visibilizar la lucha feminista, en el contexto de Sant Jordi, Paula Bonet ha elaborado una versión de su Emily con el lema "juntos mataremos el dragón", donde el dragón es ahora otro tipo de monstruo: la brecha salarial, la falta de mujeres en puestos de responsabilidad, el sesgo de género en los premios literarios, la estereotipación de la literatura escrita por mujeres, la dificultades para conciliar, la doble discriminación que sufren las mujeres racializadas y LGTBI y la ausencia de mujeres en el canon. En La Vanguardia, Natza Farré lo resume de forma tajante: "la literatura, sin adjetivo, es masculina y es la buena". Por eso, desde Mujeres del libro quieren que "la Emily Sant Jordi" presida estantes y casetas, librerías y paradetes: para recordar que la lucha contra el dragón continúa también en el día del libro.

2. En la novela negra, una de las formas que toma el machismo literario es el tópico de "cherchez la femme!" ("buscad a la mujer"), que presupone que siempre hay una mujer implicada en el caso en cuestión. Y es contra esta fórmula clásica que Emma Flint ha escrito Muertes perfectas: una novela, basada en hechos reales, en la que la protagonista, cuyos dos hijos han desaparecido, aparece como principal sospechosa por el simple hecho de estar divorciada, salir de noche, y gustar de la bebida y el sexo. Así lo explica ella misma en la entrevista que Manuel Ligero le ha hecho para La Marea. Aunque no se marcó como objetivo escribir una novela negra feminista, es feminista y esta orgullosa de serlo: "supongo que por eso es natural que me haya salido una novela feminista. Es difícil examinar el caso de Alice Crimmins [caso en el que se basa] desde una perspectiva moderna y no sentir una enorme rabia ante ese “continuo escrutinio”. Es agotador. Y si mira cualquier tabloide o revista del corazón podrá comprobar que ese examen crítico y constante hacia las mujeres continúa hoy en día."

3. La profesionalización del disenso ha sido siempre cosa de hombres. Opinadores, tertulianos, intelectuales, expertos de todo tipo. Salvo raras excepciones, las mujeres se han visto siempre relegadas a un segundo plano, lejos de la esfera de influencia pública. Pero son estas raras excepciones las que celebra Sharp: the women who made and art of having opinion, el libro de Michelle Dean que acaba de publicarse. La periodista y crítica del The New Yorker y The New York Times propone diez perfiles de mujeres que consiguieron que sus voces fueran escuchadas y respetadas en medio de una cultura sexista: Joan Didion, Hannah Arendt, Susan Sontag, Pauline Kael, Nora Ephron, Rebecca West, Dorothy Parker, Mary MacCarthy, Renata Adler y Janet Malcom.

4. Desde la revista Afroféminas también aprovechan el día del libro para recomendar obras que nos permitan pensar y articular la lucha feminista desde una perspectiva interseccional. Con la ayuda de amigas y colaboradoras de la revista, han lanzado un abanico de recomendaciones que se sale tanto del imperativo de actualidad como de los nombres típicos de los grandes circuitos editoriales. Tejiendo de otro modo. Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala, por ejemplo, es "una compilación de ensayos, artículos académicos y manifiestos que desde mediados de los 70 del pasado siglo hasta hoy forman parte de una tradición de pensamiento feminista y de las mujeres en América Latina sistemáticamente negado por la teorización y el programa feminista". Otra recomendación es Entre el mundo y yo, de Ta-nehesi Coates, que "es la carta de un padre negro a su hijo negro, es el presente, hablándole al futuro, recurriendo, a veces, a episodios del pasado que contextualizan y llenan la garganta de nudos, de los que no se desatan".

5. "Me di cuenta de que mi voz no tenía sentido si no ponía el contexto". Con estas palabras se expresa Belén López Peiró, autora de Por qué volvías cada verano, una novela de no ficción en la que la autora disecciona los abusos sexuales que sufrió durante años a manos de su tío y lo hace desde una perspectiva inusual. Dejando a un lado la primera persona y el tono confesional, propone una polifonía de voces superpuestas que dan cuenta de la estructura social opresiva que rodea y permite el abuso. Incluye también documentos originales del proceso judicial en marcha: "el dolor no está solo en la situación de abuso. También está en todo lo demás: la ausencia y el abandono del Estado, los médicos, la familia. Una situación de abuso no se da porque sí. Hay todo un contexto. Cuando las personas que la leen me dicen que sienten el dolor, creo que sienten más la desolación por la ausencia de respuesta".

6. Si hoy conocemos a Hanya Yanagihara es porque escribió Tan poca vida, un bestseller de los que dejan huella: arrolló en los principales premios, después en la prensa y finalmente en las librerías de todo el mundo. Sin embargo, antes de Tan poca vida Yanagihara era ya una figura relevante dentro del sector editorial, aunque completamente invisible. Toda la vida ha trabajado entre libros y revistas, y ahora es directora de T magazine, el suplemento del New York Times sobre estilismo, arte y diseño de interiores. Como explica en una extensa entrevista para The Guardian, escribir narrativa es algo que hace por las noches, a destiempo. Para ella lo central es el compromiso con el periodismo, la adrenalina de los deadlines, la satisfacción de hacer un producto cada semana. La literatura es su superpoder, algo que hace a oscuras y ocasionalmente, cuando la necesidad se impone: el resto del tiempo es una simple Bruce Wayne.

7. Romper estereotipos machistas es lo que pretenden hacer las diez ilustradoras que han antologado en ChEEk Magazine. Han recopilado imágenes de artistas de todo el mundo (de España a Estados Unidos pasando por Argentina, la India o Inglaterra) que utilizan distintos estilos, tonos y estrategias para abordar una misma cuestión. Destacan las lectoras de Sally Nixon, una celebración cruda y realista de los cuerpos en el acto de lectura que choca contra la estetización habitual de redes como Instagram o la violencia conceptual de Venus Libido, que combate el sexismo en la representación normativa del cuerpo femenino y nos recuerda, también en el día de Sant Jordi, que quizá es hora de aprender que las princesas no siempre necesitan ser salvadas.

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